¿Cómo llega a ser una persona alcohólica?

Hay varias puertas para llegar al alcoholismo. Algunas personas se inician de una forma lúdica o como mecanismo de puro y simple consumo; sencillamente, lo hacen como una forma de manifestación social. Desgraciadamente, es muy frecuente en estos casos iniciar de forma inconsciente y desenfadada al futuro/a bebedor/a excesivo/a en edades muy tempranas.

Otras empiezan a beber como una manifestación de grupo. Son jóvenes adolescentes sin problemas, que beben por alternar con amig@s o compañer@s. Poco a poco, van bebiendo hasta que llega un momento en que no pueden prescindir del alcohol para mantener su mundo de relaciones. Además, a esas edades tempranas, el organismo aun no esta bien conformado, con lo que la inclusión habitual de este tóxico en su "dieta" va a propiciar la dependencia.

Otras, lo utilizan como un mero instrumento que les va a permitir el acceso a otros consumos de sustancias tóxicas o comportamientos adictivos, que sin el sentimiento de desinhibición que da el alcohol, ellos/as mismos/as se negarían. El alcohol suele ser la droga puente hacia otros consumos problemáticos, dándose la paradoja que al remitir en el consumo de esas drogas, se mantiene el consumo de alcohol como último sustitutivo.

Y otras, en cambio, son personas atormentadas, angustiadas, deprimidas o personas que han sufrido grandes penalidades o contrariedades en su vida. Estas personas terminan comprobando que, cuando beben, el alcohol les ayuda a huir de esas situaciones o vivencias no deseadas, aunque falsamente, es una creencia errónea. Por lo tanto, cada vez recurren al alcohol con más frecuencia para buscar alivio, perdiendo conciencia de que el hecho de beber no solucionará sus problemas, tras consumir alcohol las preocupaciones seguirán estando allí.

Dependiendo de la vía por la que nos hayamos relacionado con el alcohol, a la larga, las causas que nos indujeron a su consumo, podrán pasar a ser la manifestación de nuestro propio alcoholismo. Así, el/la bebedor/a social terminará siendo un bebedor/a solitario/a. El/la angustiado/a terminará por padecer fuertes cuadros de ansiedad y desasosiego. La persona joven que bebe para alternar terminará siendo rechazado/a por su entorno porque no toleran, indefinidamente, sus comportamientos.