¿Qué es el Síndrome de Dependencia Alcohólica?

El uso del alcohol significa consumirlo, sin que produzca consecuencias negativas inmediatas ni para el sujeto ni para el entorno familiar y social. Sin embargo, usar reiteradamente esta droga puede llevarnos a adquirir un hábito o costumbre de consumirla por habernos adaptado a sus efectos. Ya hay, por tanto, un deseo del alcohol pero todavía no es un deseo impulsivo y necesario. En el abuso, el consumo del alcohol dañará o amenazará con dañar la salud física, mental o el bienestar social de la persona, tendiéndose a aumentar paulatinamente la dosis de la droga.

Sin embargo, el abuso, que de por sí tiene implicaciones médicas y sociales por sus consecuencias adversas significativas, será una circunstancia de riesgo para que se produzca el siguiente paso: la dependencia o estado físico y/o psíquico, que se caracteriza por una compulsión a recurrir a una sustancia, ya sea de modo continuo o periódico, para sentir sus efectos gratificantes o evitar el malestar de la abstinencia. Habría dos tipos de dependencia:

  • Dependencia Psíquica: la persona se siente obligada a consumir para experimentar el placer de los efectos del alcohol o evitar el malestar de la privación o abstinencia.
  • Dependencia Física: estado de adaptación física a la sustancia, producida por la presencia continuada de la misma en el organismo. Ocurre cuando la reducción del alcohol en el organismo o su abstinencia desencadena un trastorno físico que puede ser de diferente intensidad, apareciendo el Síndrome de Abstinencia Físico al alcohol. Este síndrome se caracteriza por síntomas opuestos a las acciones farmacológicas de la droga, y aparece cuando el alcohólico deja de tomar bruscamente alcohol.
  • La dependencia física se desarrolla de forma paralela a la Tolerancia, que sería la habituación o adaptación del organismo al alcohol, y se caracterizaría por una disminución gradual del efecto de la droga tras su administración repetida. Esto obliga a la persona a incrementar la dosis para alcanzar los efectos iniciales.

    Si la Organización Mundial de la Salud (O.M.S) ha definido el Síndrome de Dependencia Alcohólica como una enfermedad, puede decirse que toda persona drogodependiente al alcohol, es decir, alcohólico, será un enfermo, dado que su comportamiento y su psicología, estará siempre condicionada a un necesario consumo más o menos elevado y continuado de bebidas alcohólicas. Por una parte, el tóxico que contiene el alcohol termina generando un hábito en el propio organismo del individuo, de tal manera que en su ausencia, el organismo reacciona como lo haría ante la carencia de cualquier otra sustancia necesaria. Por otra, si la ingesta de alcohol se realiza por cuestiones psíquicas o de relación, iremos acostumbrando a nuestra mente a “funcionar” bajo los estímulos que el alcohol nos provoca, pero simultáneamente, el consumo de alcohol, irá generando un hábito fisiológico que “completará” el cuadro no deseado.


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